viernes, 28 de marzo de 2014

Pere Rovira, Poesía (1979-2004).

La poesía de Pere Rovira

Pere Rovira, Poesía (1979-2004). Barcelona, DVD, 2011. 254 págs.

La publicación en castellano de la obra poética de Pere Rovira constituye una magnífica ocasión para que el lector no catalán pueda apreciar la hondura y la riqueza de matices de uno de los poetas principales de la literatura catalana de las últimas décadas. En versiones que cuentan con nombres tan prestigiosos como los de José Agustín Goytisolo, Antonio Jiménez Millán, Carlos Marzal, Vicente Gallego o Celina Alegre, entre otros, la presente edición bilingüe acoge los cuatro libros centrales de la producción del autor: Distancias (1981), Cartas marcadas (1988), La vida en plural (1996) y El mar de dentro (2003).

Como fruto del diálogo exigente con su propia obra, Rovira ha corregido y eliminado: “Hacerme trampas sería hacérselas a los otros lectores. Procurando evitarlo, he preparado esta edición de mis poemas corrigiendo bastantes de ellos y suprimiendo los que he considerado innecesarios”, dice en el “Prólogo”. Nos encontramos, así, con cuatro capítulos de lo que podría considerarse una “vida poética” construida desde la conciencia de que la poesía es, antes que nada y como condición para su eficacia estética y moral, una “cuestión de palabras” que atiende circunstanciada y reflexivamente a la experiencia de lo real: “Lo que cuenta no es lo que la poesía puede cambiar o recuperar de las cosas vividas, que es poco, sino cómo va configurándote a ti mismo”.
El hilo conductor de toda la poesía de Pere Rovira desde los primeros poemas de La segona persona (1979), no incluidos aquí, hasta el recentísimo Contra la mort (Proa, 2011), aparecido casi a la vez que esta edición, es la experiencia del amor sometido a las presiones de la temporalidad, intensamente vivido en presente y pensado en futuro, con todos los claroscuros que la conciencia de la caducidad y de la muerte va introduciendo en las edades de un protagonista poético tan vitalista como lúcido, tan apasionado como consciente de su entidad literaria. De ahí el constante juego de distancias y tonos cada vez más acentuado y que va y viene de los registros intimistas a los eficaces poemas narrativos que sostienen los planteamientos del autor sobre el vivir y el sentir colectivo, sin olvidar las elegías –al padre, sobre todo– de las últimas entregas. No es de extrañar, además, que la conciencia cada vez más clara del oficio de escribir vaya generando un mayor número de poemas dedicados a la reconsideración crítica de los propios mitos literarios, que coincide, en los últimos tiempos con las espléndidas versiones en catalán de algunos de ellos: Vint-i-cinc flors del mal de Baudelaire (2008) y Les roses de Ronsard (2009). Alta poesía, poesía necesaria la de Pere Rovira.

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