martes, 2 de febrero de 2016

After Hours

AFTER HOURS
                                               We three.
                                               Roy Haynes, Phineas Newborn y Paul Chambers.

Qué extraño este lugar,
qué distintas las horas de esta noche
que parece propicia
para una despedida general,
esta noche en que el frío
del aire es una música
o sólo un ritmo lento
de escobillas de blues dentro del corazón
de un bosque como yo, tan fantasmal
y a la vez tan despierto y tan esquivo.

Será que estoy soñando, sin embargo,
dormido como un muerto
que estuviera dormido y viera luces
y creyera que oye entre el silencio
un piano obsesivo,
unas notas oscuras y perdidas.

Hay un siluetas de casas apagadas,
y en un cielo de humo
la luna negra.
Pero no escucho nada
ni estoy en sitio alguno
y estas apenas luces no vienen de lo alto
sino del pensamiento
fragmentario y huidizo
como un eco de tiempo, ya tan lejos.

Pero no hay pensamiento,
ni estoy lejos ni solo ni dormido,
la mente es un teatro derruido en la noche
y unas sobras de gestos y palabras
parecidas a mí vienen conmigo,
nómadas, habitadas, furtivas,
                                               hacia dónde.
                     
(Inédito)

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